Mis muy y en exceso queridos lectómanos, sé que vuestras incipientes y caleidoscópicas ansias de delectaros con mi versada y varonil prosa no quedaran ni con mucho plenariamente satisfechas con esto, pero estando yo en delicada situación, azorado por múltiples silencios de recónditos tábanos espirituales, y porque comprendo vuestra inefable y tragediosa situación, no pudiendo, por el parco libre tiempo que injusta y baritonalmente se me otorga, entregaros una sesuda e infecciosa columna, de esas que burbujean vuestros resecos paladares, os entrego, no sin pesar y sin pedir cierta conmiseración por parte de mis poéticos lectores, unos versillos que me han venido rondando la quijotera, sin duda impelidos a salir de ella por su prodigiosa emotividad, y que espero os agraden como de hecho y de derecho a mí me agradan. Helos aqu, disfrutadlosi:
Al frugal alimento sincopado
tiendo mi diotrizado destino,
y las copersonas a mi lado
y el glu glu de mi libido.
Hasta más ver, con el corazón como un cerrado puño, Horacio Fernández.